El Claustro de Profesores de la Facultad de Ciencias de la Administración, reunido de manera ampliada, el pasado martes 21 de abril, con la participación de profesores nombrados, ocasionales, contratistas y asistentes de docencia, se permite dirigir el siguiente pronunciamiento a la comunidad universitaria.
En primer lugar, reiteramos nuestro compromiso con la Universidad del Valle como espacio de formación, reflexión crítica y construcción de conocimiento, así como con el bienestar integral de nuestros estudiantes y el desarrollo de nuestras funciones misionales de docencia, investigación y extensión. Entendemos que nuestra prioridad es proteger estos vínculos y contribuir al crecimiento de quienes dan vida a esta institución.
Reconocemos que la Universidad enfrenta problemáticas reales, señaladas por distintos sectores de la comunidad, relacionadas con el bienestar universitario, la infraestructura, las garantías académicas, la seguridad y la atención a las violencias basadas en género. Estas problemáticas demandan una atención rigurosa, sustentada en procesos de escucha, diálogo informado y construcción colectiva de soluciones, en el marco del debido proceso.
En este contexto, consideramos que la deliberación, el disenso y la movilización hacen parte de la vida universitaria y constituyen expresiones legítimas de participación. No obstante, estas deben darse en condiciones que garanticen el respeto mutuo, la escucha activa y la posibilidad real de avanzar en acuerdos. Como comunidad académica, reafirmamos que el aula y el campus son los escenarios naturales para esta construcción y, por lo tanto, espacios que no deben ser abandonados.
Expresamos nuestra preocupación por el impacto que la actual situación de anormalidad tiene sobre la vida académica de la Facultad y de la Universidad, así como sobre las trayectorias formativas de los estudiantes. La Universidad requiere permanecer abierta, habitada, en funcionamiento y en diálogo permanente para poder cumplir con su misión.
En ese sentido, hacemos un llamado a privilegiar el diálogo como mecanismo esencial para la transformación de los conflictos y la construcción de consensos, en los escenarios institucionales dispuestos para ello. Bajo esta premisa, instamos a la búsqueda de garantías académicas que, desde la flexibilidad y la empatía, aseguren que el retorno a la normalidad no afecte el proceso evaluativo ni la calidad de la formación de nuestros estudiantes.
De manera enfática, rechazamos cualquier manifestación de violencia, intimidación, estigmatización o acción vandálica que atente contra la integridad de las personas, afecte los bienes públicos o genere zozobra en la comunidad universitaria. Estas prácticas no son compatibles con el carácter académico de la Universidad ni contribuyen a la solución de los problemas planteados.
Finalmente, reafirmamos nuestra disposición como estamento profesoral a contribuir, desde nuestras funciones y responsabilidades, a la construcción de un ambiente universitario basado en el respeto, la sensatez, la corresponsabilidad y el compromiso con la educación superior pública.
Santiago de Cali, abril 21 de 2026.






























